En el desayuno americano se comen huevos con tocino. La gallina colabora con los huevos y sigue viva. Pero el cerdito se juega la piel.
La Resultoría ayuda a las empresas definir su estrategia de Servicio al Cliente y lo hacemos generando un “diálogo robusto” entre los directivos y demás personas clave.
Este diálogo robusto implica decir las cosas por su nombre y no sólo recorrer los viejos y trillados caminos donde se pasan transparencias, se hacen ponencias en las que pocos creen y se forman grupos de trabajo que luego no trabajan en el mundo real.
La Resultoría implica decir las cosas por su nombre. “Quedar bien” con el cliente no es decirle lo que quiere oír, sino lo que tiene que hacer y cambiar para poder crecer o subsistir.
En las empresas familiares nadie se anima a decirle al dueño que sus parientes más cercanos y más queridos no son los más aptos para el cargo. Nosotros sí lo hacemos. Y también entrenamos a esas personas para asumir el liderazgo.
La Resultoría implica ir a fondo en los temas, mantener los principios y la estrategia firme en los momentos de duda. Es apoyar a los Directivos a no perder el Norte, a mantenerse firmes.
Implica también asumir la gestión directa de una operación. Al igual que un conductor de Rally está preparado para manejar en superficies riesgosas y desconocidas para la mayoría de los conductores, nosotros estamos preparados para tomar el volante durante esos tramos. Luego volvemos al asiento del co-piloto.
Entrenamos y trasmitimos nuestro know how a los clientes en la acción, no solo en una sala de capacitación. |